23 de diciembre de 2011

Conducir en invierno (2): con nieve y hielo

Tal y como comentábamos ayer, conducir en invierno requiere que nuestro coche esté en muy buena forma ya que con la llegada del frío le vamos a exigir mucho más de lo habitual, pero también vimos que ponerlo en marcha podía darnos algunos problemas que debíamos atajar antes de emprender el camino porque de lo contrario podían convertirse en un grave problema de seguridad.
Hoy vamos a abordar dos situaciones típicamente invernales que cada año suponen un verdadero quebradero de cabeza para los conductores de nuestro país: la conducción sobre nieve y la conducción sobre hielo, dos escenarios que a pesar de repetirse cíclicamente parece que nos cogen siempre absolutamente desprevenidos. Y como la improvisación es enemiga de la seguridad vial, vamos a ver qué hacer cuando conducimos con nieve o hielo.
En primer lugar, un principio que debe regir todo nuestro comportamiento con nieve o hielo: si no se puede, no se puede. Más vale detener el vehículo y refugiarnos de forma temporal que exponernos a tener una salida de vía o un choque contra cualquier elemento de la carretera… o de fuera de ella. Y es que en determinadas ocasiones la pérdida de control puede ser total. Por eso, si no vemos claro que podemos continuar, más vale desistir.
Pero como no siempre las cosas van a ir tan mal dadas, comencemos por entender cómo conducir sobre nieve o hielo, y la palabra que mejor resume el que será nuestro estilo es suavidad. Suavidad, porque bajo estas condiciones es relativamente fácil que nuestro coche pierda adherencia, y la brusquedad no hará sino precipitar esa pérdida. Cualquier gesto que hagamos, que sea suave.

Cómo conducir sobre nieve
Partiendo de esa base, el uso que haremos de los mandos del coche cuando nieva tiene que ser extremadamente delicado y preciso. La regla de oro será transmitir la menor fuerza posible a las ruedas cuando aceleramos y pisar el freno lo menos posible. Por eso, se aconseja acelerar de forma suave y sostenida, empleando la marcha más larga posible. Si el coche puede iniciar la marcha en segunda o incluso en tercera, mejor, y siempre con el volante estable, sin movimientos bruscos. El uso del embrague debe ser igualmente suave y sostenido a la hora de conectar la transmisión.
En pendientes descendentes, todo lo contrario: la marcha más corta posible para que el motor nos retenga y así usar el freno de servicio, el del pedal, lo menos posible. Además, será necesario circular siempre a una velocidad moderada y aumentando mucho la distancia de seguridad, siguiendo las rodadas de otros vehículos excepto si la capa de nieve es fina y se ha compactado, dando lugar al llamado black ice o hielo que pasa desapercibido al conductor, como el que muestra la foto de arriba.
De vez en cuando conviene que nos detengamos para retirar la nieve acumulada de los pasos de rueda y así evitar que se compacte y nos impida, por ejemplo, girar o enderezar la dirección. En esas detenciones podemos aprovechar para eliminar la nieve acumulada en los cristales.
Porque, por supuesto, la visibilidad también queda afectada por las nevadas, por lo que es necesario encender las luces de corto alcance y, dependiendo de la situación, las luces antinieblas. También puede ser necesario emplear limpia- y lavaparabrisas y tener en cuenta que si hace sol la nieve nos puede producir deslumbramiento.
En casos de poca acumulación de nieve, hay que tener en cuenta que, tal y como pasa con las primeras gotas de lluvia, los primeros copos pueden ser los más deslizantes. Por otra parte, puede ser de utilidad llevar en el coche una bolsa con arena para gatos, que nos ayudará si el coche se queda atascado. Además, conviene mantener la carrocería limpia de la sal que se emplea para impedir la formación de placas de hielo en la calzada.

Cómo conducir sobre hielo
Y hablando de placas de hielo, llegamos al escenario más peligroso, en el que la adherencia es casi nula y donde nuestra pericia a la hora de manejar el vehículo pasa un verdadero examen. Si sobre nieve hay que respetar la norma de la suavidad, sobre hielo es donde esa suavidad debe rayar la excelencia. Por eso, incluso el paso de acelerar a dejar que entre el freno motor se debe realizar con sumo cuidado. La dirección también se verá afectada por la falta de adherencia, de manera que notaremos que el coche flota sobre el hielo.
En realidad, el problema básico del hielo es la facilidad con que podemos perder el control del vehículo, sobre todo si pasamos sobre una placa de hielo inesperada, de manera que un punto imprescindible es estar alerta y saber dónde se forman las placas de hielo para preverlas en la medida de lo posible:
  • en zonas húmedas o sombrías, donde apenas toca el sol,
  • en las cunetas de carreteras sin arcén o con vegetación que propicia la condensación de humedad,
  • en los puentes y pasos elevados, o debajo de ellos,
  • también en las entradas y salidas de los túneles,
  • en los badenes o depresiones del asfalto.
Si vemos venir la placa de hielo, y en ocasiones se intuyen en forma de asfalto muy brillante o hasta blanquecino, podemos adaptar nuestro comportamiento reduciendo la velocidad antes de llegar hasta la placa, manejando el vehículo con extraordinario tacto al pasarla, olvidándonos del pedal del freno y accionando el volante sólo si es preciso, y siempre con una suavidad exquisita. Notaremos que el coche flota, pero podremos llegar a buen puerto.
Finalmente, hay que tener en cuenta que conducir bajo condiciones meteorológicas adversas nos exige mucho y nos cansa mucho. No forcemos la máquina, y en este caso no hablamos del coche.

22 de diciembre de 2011

Conducir en invierno (1): arrancando en frío

Estamos dando la bienvenida al invierno, y nuestro coche debe estar preparado para encarar esta época del año. Aceite, líquido refrigerante, líquido de frenos, líquido lava parabrisas, filtros de aceite y de carburante, todo debe estar revisado antes de que el frío nos atrape. El alternador y su correa, las lámparas (todas) y la batería deben funcionar perfectamente. El filtro de aire del habitáculo y las escobillas del limpiaparabrisas, mejor recién cambiados.
Por supuesto, los neumáticos deben estar en buen estado y a una presión de inflado correcta. Y por si acaso, nunca está de más que echemos en el maletero un kit de emergencias que contenga una linterna con pilas nuevas, una manta, unos guantes, agua, cables para la batería y un botiquín. El depósito de carburante, lleno; las cadenas, mejor en el maletero que en casa, y el móvil, bien cargado.
¿Estáis preparados? Pues vamos a dar algunos consejos sobre cómo conducir en invierno.
Arrancar en frío es una de las mayores cargas de trabajo que le podemos dar a la batería, más aún cuando la temperatura ambiental es extremadamente baja, lo que afecta al rendimiento de nuestro pequeño almacén de energía. Por eso, si accionamos la llave de contacto y el motor no arranca, no debemos insistir demasiado, ya que lo único que haremos será castigar los elementos del sistema de arranque. Vale más la pena devolver la llave a su posición inicial, dejar pasar unos instantes, y luego volver a intentarlo. Y si no hay manera, acabaremos antes llamando a la asistencia en carretera.
Al poner el motor en marcha, en un coche de gasolina se puede iniciar la marcha de forma inmediata. No es necesario esperar a que se caliente el motor ni mucho menos calentarlo a base de acelerones, que podrían perjudicarlo. Con motores diésel conviene esperar unos segundos, los justos para ponerse el cinturón, que servirán para que el motor se lubrifique. Durante los primeros kilómetros, hasta que se alcanza la temperatura óptima de funcionamiento, es preferible no revolucionar demasiado el motor.

Cómo quitar el hielo del cristal

Estas recomendaciones generales pueden chocar en ocasiones con la mala visibilidad que nos da un parabrisas helado o empañado, ya que iniciar la marcha sin unos cristales limpios nos puede acarrear un gran problema de seguridad. Por eso, conviene que en la medida de lo posible evitemos la formación de hielo sobre los cristales. En las tiendas de accesorios para coches podemos encontrar aerosoles que, una vez rociados, evitan la formación de hielo. Y si no nos apetece gastar dinero, con frotar media patata sobre el cristal tendremos suficiente para que se forme una capa anticongelante.
Otra forma de evitar la formación de hielo en los cristales, muy sencilla y económica, consiste en colocar una sábana sobre el parabrisas fijándola con los marcos de las puertas y cuidando de que las escobillas de los limpiaparabrisas no queden en contacto con el cristal, ya que se podrían adherir e incluso desgarrarse. Y si en vez de emplear una sábana queremos una opción más económica todavía, basta con poner un cartón, a poder ser que no se deshaga con la humedad de la noche.
Si esto no ha sido posible y encontramos el coche con hielo en los cristales, hay dos cosas que NO debemos hacer nunca. La primera, salir con los cristales a medio limpiar, ya que estaremos multiplicando los puntos ciegos de nuestro coche y además será más fácil que se nos forme más hielo aun en marcha. La segunda cosa que no debemos hacer es rociar el cristal con agua caliente “para que el hielo se deshaga más rápido”, ya que el vidrio del parabrisas podría quebrarse.
El sistema que mejor funciona es el rascado simple y llano. Conviene hacerse con una rasqueta de plástico, que podemos comprar por menos de 2 euros en cualquier comercio del ramo, y con ese rascador eliminar el hielo acumulado en todos los cristales del coche, incluidas las ventanillas y la luneta trasera. A veces, cuando el cristal comienza a estar algo despejado, puede ser de ayuda un poco de líquido lavaparabrisas. Eso sí, antes de accionar el mando de bombeo, conviene levantar las escobillas para que no se desplacen sobre el hielo.
Por último, no olvidemos quitar el hielo que se haya podido formar sobre las ópticas de los faros.

Si se empañan los cristales, aire y calor

Otro problema que puede aparecer es el empañado de los cristales, especialmente del parabrisas. Para deshacerse de esa molesta capa de agua condensada en el cristal que no nos permite ver con seguridad, lo mejor es combinar aire acondicionado y calor procedente de la calefacción, que es lo que hacen los sistemas antivaho que montan muchos coches hoy en día. En la luneta trasera, simplemente encendemos la luneta térmica y ella se encargará de hacer el trabajo sucio.
Lo que NO deberíamos hacer nunca es recurrir al pañuelo de papel o la manga del jersey o la mano directamente sobre el cristal para retirar la humedad condensada, ya que de hacerlo así dejaremos unos rastros que pueden ser especialmente desagradables cuando una luz, sea del sol o de los faros de otro coche, incida sobre el cristal. Aire acondicionado y calor procedente de la calefacción serán nuestros mejores aliados para eliminar el vaho del parabrisas.
Ah, pero aquí topamos con un problema, y es que en un coche de gasolina o gasóleo la calefacción sólo nos dará aire caliente si el motor está funcionando y ya a una temperatura considerable. Por eso, si tenemos problemas de cristales empañados quizá no estará de más que arranquemos el motor y, desoyendo los consejos anteriores sobre arrancar y salir, dejemos que el motor se caliente estando el coche detenido para así lograr calor y por tanto una mayor visibilidad cuanto antes.
En próximas entregas de este mini-especial sobre la conducción en invierno hablaremos de algunos problemas que nos podemos encontrar en el camino, como la nieve o la formación de placas de hielo.

21 de diciembre de 2011

Conduce con todos los sentidos

Es el argumento del spot publicitario que lleva por título: ‘En Navidad, regala seguridad’ que ha preparado el Servicio de Seguridad y Educación Vial del Cabildo de Lanzarote, dentro de su Campaña de Navidad 2011, para concienciar sobre los accidentes de tráfico.
Se trata de aportar recomendaciones y consejos de seguridad para una conducción más responsable y segura en estas fechas festivas donde los desplazamientos son habituales para cumplir con los amigos en las comidas de empresa y para estar con la familia.
Temas como la importancia de usar el cinturón de seguridad, el no consumir alcohol si se va a conducir, el no usar el móvil mientras se conduce, o las consecuencias del exceso de velocidad, son consejos que también compartimos desde Circula Seguro y por ello, nos hacemos eco de la noticia.
La atención en la conducción
El vídeo, dirigido a los jóvenes simula un accidente de tráfico para concienciar sobre la conducción responsable con escena fuerte pero que puede suceder en la realidad si no ponemos todos nuestros sentidos al volante:

Se trata de contribuir a que los jóvenes, y no tan jóvenes, tomen conciencia de que no se debe usar el coche bajo los efectos del alcohol o drogas, y que se tengan en cuenta otras opciones, como el transporte público o el conductor alternativo. Además, se tendrá en cuenta la realización de test voluntarios de alcoholemia o el reparto de material informativo, entre las acciones a desarrollar, como objetivo de la campaña que ha presentado el Servicio de Seguridad y Educación Vial del Cabildo de Lanzarote para estas fiestas navideñas.
La responsabilidad al volante
No cabe duda de que el riesgo de provocar un siniestro de tráfico es mayor si se conduce con una tasa de alcohol superior a la permitida, que es de 0,25 mg/l para conductores en general. Recordemos que algunos de los efectos que provoca la ingesta de alcohol son: el aumento del tiempo de reacción, problemas de visión, incremento de la somnolencia, pérdida de control, excitabilidad, problemas de coordinación, etcétera. Por tal motivo, las fuerzas de seguridad del Estado con competencias en la materia, como la Guardia Civil de Tráfico o las diferentes Policías Locales, multiplican en estas fechas los controles de tráfico.
Como se afirma desde la DGT, el cambio de comportamiento de los ciudadanos y las medidas puestas en marcha para tratar de retirar a los conductores ebrios de la carretera ha hecho que el porcentaje de positivos descienda de una forma notable. No obstante, el alcohol sigue estando presente en un tercio de los accidentes mortales.
Por tanto, tenemos que seguir insistiendo en la necesidad de una conducción responsable y con todos los sentidos. No te dejes influenciar, ya seas conductor o pasajero: ¡tú, decides!.

20 de diciembre de 2011

La Policía Local ha efectuado varias pruebas de alcoholemia en colaboración con la DGT

Entre los pasados días 12 y 18 de diciembre los agentes de la   Policía Local de Enguera han sometido a la prueba detectora del alcohol a 9 conductores.De todos ellos ninguno dio positivo en la misma.
Estos controles se han efectuado en coordinación directa con la Dirección General de Tráfico y en el marco de una campaña especial  para verificar las tasas de alcoholemia en la conducción, con el fin de incrementar las acciones preventivas en la materia durante el periodo previo a las fiestas navideñas.

NINGÚN CONDUCTOR REHUSÓ A LA PRUEBA
Resulta especialmente significativo el hecho de que ni un solo conductor rehusara someterse a la prueba detectora de alcohol, algo que sí era habitual en periodos anteriores. La negativa a someterse a los controles de alcoholemia está tipificada como delito en el Código Penal, que prevé incluso penas de prisión por este motivo. En este sentido, la reforma del Código Penal, modificado por la Ley Orgánica 15/2007, de 30 de noviembre, sustituyó las penas de arresto por las penas de prisión de hasta diez años para muchas de las infracciones relacionadas con el alcohol en la conducción en función del grado de impregnación alcohólica, de la temeridad manifiesta, del peligro para la vida o la integridad de las personas o del resultado lesivo constitutivo de delito (artículos 379 a 383).

Cuando la tasa detectada supera los 0,60 miligramos por litro la denuncia se tramita siempre penalmente, así como cuando se denota que la ingesta de alcohol ha tenido repercusión o influencia en la conducción. Además, la reciente reforma del Código Penal, modificado por la Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio, en vigor desde el 23 de diciembre de 2010, prevé asimismo la incautación del vehículo en todos los delitos relacionados con el tráfico y no sólo en los de temeridad manifiesta como ocurría con anterioridad.

En los días previos a la Navidad, lamentablemente, se produce un número alto de accidentes a causa de la influencia del alcohol en la conducción. Por esta razón el Ayuntamiento de Enguera y la Policía Local se han sumado a la campaña de la Dirección General de Tráfico. El alcohol está presente como factor concurrente o desencadenante en un tercio de los accidentes mortales y multiplica por nueve el riesgo de sufrir un accidente. Los conductores enguerinos ya se han habituado a los controles preventivos de alcoholemia dentro del término municipal; la valoración que este tipo de actuaciones tiene para los ciudadanos en general y para los conductores en particular es altamente positiva, según los datos que maneja la Jefatura de la Policía Local.

Manos libres, mentes ocupadas

Hemos hablado sobre la importancia de la atención en la seguridad vial. Lo argumentaba diciendo que nuestra mente es la herramienta más poderosa que disponemos. Pero como toda herramienta, para que sea efectiva hay que aplicarla bien.
Pues bien, esta mañana he sido testigo de una anécdota que tiene bastante que ver con el asunto, y no puedo resistir la tentación de compartirla con vosotros. Además de venir como anillo al dedo, es una anécdota incruenta, donde nadie nunca corrió peligro (más que de hacer el ridículo). Tiene que ver con uno de los mayores ladrones de atención al volante: el teléfono móvil.
A estas alturas de la película ya deberíamos tener todos muy muy claro que circular con el teléfono en la mano no es del todo seguro. Por desgracia, mirando a través de los parabrisas, aún descubrimos un alarmante número de personas que conducen agarrándose la oreja.
Pero seguro, seguro, que ellos también saben que hacen mal. Estoy convencido de que sienten un pinchazo de culpabilidad en el corazón. Y sino, ya sentirán un buen pinchazito en el pecho cuando queden empalados en la columna de dirección…
Por todo ello, ya hace años y años (incluso en la era en que los móviles eran sólo teléfonos tontos) se inventaron artilugios que permiten satisfacer nuestras necesidades de telecomunicación a distancia mientras nos desplazamos conduciendo un vehículo. Seguro que lo habéis adivinado: los manos libres.
A lo largo de los años, se han visto manos libres de todos los colores. Desde el método más rudimentario, donde se enganchaba mediante una ventosa un micrófono amplificador al auricular del teléfono, hasta los más modernos basados en radiofrecuencia de 2,4GHz (más conocido con el nombre de Bluetooth, apodo del rey Harald Blåtand que en siglo XX unificó las tribus danesas, suecas y noruegas). Pasando por sistemas más sorprendentes, como el que adorna estas líneas.
Sin embargo, y aunque decirlo sea en cierto modo nadar contra corriente, desde siempre a mi tampoco me ha parecido una solución del todo satisfactoria en cuanto a seguridad vial. Solventan el problema de la disponibilidad de las manos, sí. Pero dejan de lado lo que decíamos ayer: la herramienta más importante es nuestra mente, no nuestras manos. Con las manos podemos salir de un apuro, con cabeza podemos evitar meternos en él.
Volviendo a la anécdota de que he sido testigo esta mañana, en esos momentos yo era usuario de la vía pública en calidad de peatón. Tuve que pararme en un semáforo, porque el monigote rojo acababa de hacer acto de presencia. Sin embargo, se notaba algo raro al rededor. Algo no iba bien.
Lo que fallaba era que el semáforo de peatones estaba en rojo, y el disco para vehículos en verde,... pero allí no pasaba nadie. Había coches, pero estaban quietos. No tardé en darme cuenta de por qué: el de la pole position estaba amorrado hacia el salpicadero de su vehículo, gesticulando vehementemente.
Tras agitar la cabeza parpadeando, miré con más atención. Iba sólo, en un coche enorme (justo lo que uno necesita cuando va sólo, ¿verdad?). Rápidamente formulé dos teorías. O estaba manteniendo una discusión telefónica mediante el un manos libres, o Kitt se había puesto en huelga y se negaba a arrancar. Por el bien de nuestra salud mental, nos quedaremos con la primera.
El tiempo que pasó fue ridículamente largo. Más de medio ciclo del semáforo hasta que el segundo de la cola decidió hacer uso de la señal acústica. Eso sí, sin intentar unas ráfagas de luz antes, un método más discreto que quizá hubiera sido suficiente. El despistado hombrecillo se sobre saltó, miró el semáforo y arrancó a toda prisa. Lo último que pude ver es que seguía gesticulando mientras se alejaba.
Es obvio que ese señor no tenía la mente en la carretera. No sé si hablaba de negocios, o estaba discutiendo con la mujer. Sea lo que sea, se había convertido en la ocupación principal de su mente, desatendiendo la carretera y la seguridad vial. Como dije al principio, en esta anécdota nadie corrió peligro. Los vehículos estaban parados. Pero no puedo dejar de pensar qué podría haber ocurrido si en vez de no ver una luz verde, lo que se le escapa a este conductor es un peatón en un paso de cebra…

18 de diciembre de 2011

Farmacias abiertas en los días de huelga convocados para diciembre en Valencia

Ante la convocatoria de huelga planteada por los farmacéuticos en la provincia de Valencia los días 19, 20 y 21 de diciembre de 2011, la Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios ha establecido un servicio mínimo con las farmacias que deberán permanecer abiertas en horario ordinario de atención al público por municipio.


La convocatoria de huelga se aprobó por mayoría absoluta en la asamblea de boticarios que se celebró el pasado martes en Valencia como medida de presión por el impago reiterado de Generalitat.

La decisión se adoptó de forma unánime por los colegiados de Alicante, Valencia y Castelló.



Tal y como se puede ver en dicho listado, los días 19, 20 y 21 de diciembre en nuestra Comarca permanecerán abiertas las farmacias de Enguera; Chella; Bolbaite; Navarrés y Quesa.



En nuestra localidad la farmacia que estará abierta es la que está situada en la Calle del Rosario. Mientras que todas aquellas personas que se hayan acercado a la farmacia de la Avenida Constitución, se han encontrado con la puerta cerrada y un curioso cartel reivindicativo, según se puede ver en la fotografía remitida por José Mª Simón.


¿Conocemos las normas de circulación?: sobre las maniobras de detención, parada y estacionamiento

Estamos en la recta final hacia las fechas navideñas y como todos los años, sin darnos cuenta, nos vemos metidos en esa especie de burbuja consumista. Se trata de la compra habitual pero con el añadido de la extra de navidad que incluye la visita programada a esas calles convertidas en centro comercial para que los peatones tengan donde meterse a sus anchas.
Pues bien, para no convertir a los coches en carrito de la compra, por parte de los responsables del tráfico, se activa un plan especial con restricciones sobre estacionamientos y de regulación del tráfico para poder acceder al centro de la ciudad. Hasta aquí, todo perfecto pero el problema viene cuando nos cambian la señalización y limitan o habilitan las zonas de parada y estacionamiento.
La afluencia de tráfico conlleva detenciones muchas veces justificadas, sin embargo, una parada en doble fila, un mal estacionamiento limitan aún más nuestras posibilidades de movilidad. ¿Qué diferencia existe entre parada y estacionamiento?, ¿sabemos estacionar correctamente nuestro vehículo?...

Diferencias entre detención, parada y estacionamiento

Antes que nada, deciros que las detenciones, paradas y estacionamientos son maniobras que sirven para inmovilizar el vehículo tanto por ciudad como por carretera. Ya sea de forma voluntaria (como la parada y estacionamiento) o involuntaria (como la detención) la inmovilización tiene que hacerse de forma segura. Hay que tener en cuenta que pasamos nuestro vehículo de un estado dinámico a una situación estática que puede ser provisional o permanente. Por tanto, tenemos que señalizar la inmovilización sin brusquedades y de forma que nos vean para evitar riesgos.
En las definiciones del Anexo I del Real Decreto Legislativo 339/1990, de 2 de marzo, por el que se aprueba el Texto Articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, vemos claramente las diferencias que existen entre detención, parada y estacionamiento:
Detención: Inmovilización de un vehículo por emergencia, por necesidades de la circulación o para cumplir algún precepto reglamentario.
Parada: Inmovilización de un vehículo durante un tiempo inferior a dos minutos, sin que el conductor pueda abandonarlo.
Estacionamiento: Inmovilización de un vehículo que no se encuentra en situación de detención o de parada.
Por tanto, la detención supone una espera o interrupción obligatoria y momentánea del movimiento del vehículo y tiene en común con la parada y el estacionamiento en que es también una interrupción o inmovilización del movimiento del vehículo, diferenciándose de ambos en que tal interrupción no es voluntaria o querida, sino por razones de emergencia o por necesidades de la circulación.
Lugares prohibidos
La señal con dos líneas en aspa (R-307), prohíbe la parada y el estacionamiento y la señal con una línea en diagonal (R-308) prohíbe el estacionanmiento pero no la parada. En ambas, la prohibición es en el lado de la calzada en que esté situada la señal. Y salvo indicación en contrario, la prohibición comienza en la vertical de la señal y termina en la intersección más próxima.

Se dice además que la detención no es una maniobra como tal puesto que viene impuesta sin tiempo determinado toda vez que dicha detención va a depender de las circunstancias que motivaron la interrupción de movimiento. Como por ejemplo, son motivo de una inmovilización involuntaria, una retención motivada por accidente, avería, caída de la carga, malestar físico del conductor u ocupantes, retención por imperativo del tráfico o por existir un control policial.
En todo caso, si nos vemos obligados a señalizar el vehículo por alguna emergencia, como conductores, debemos de sacar el vehículo fuera de la carretera o de la calzada para no entorpecer a los demás, y en su caso, señalizar el vehículo u obstáculo hasta tanto quede libre la vía, encender la señal de emergencia, tanto de día como de noche y a continuación colocar los triángulos de preseñalización de peligro. Y una vez adoptadas dichas medidas pediremos auxilio a nuestra compañía de seguros si antes no se han interesado los agentes de tráfico.
Con respecto a las inmovilizaciones voluntarias de un vehículo que son la parada y estacionamiento, tenemos que tener claro que los requisitos de la parada son que tiene que ser abandonando la corriente circulatoria, durante un tiempo inferior a dos minutos y que el conductor no abandone el vehículo. Si esta explicación la tenemos clara, sólo nos queda decir que si la inmovilización del vehículo no es detención ni parada estaremos ante un estacionamiento.
Donde se prohíbe parar también se prohíbe estacionar


Queda prohibido parar:
·  En las curvas y cambios de rasante de visibilidad reducida, en sus proximidades y en los túneles, pasos inferiores y tramos de vías afectados por la señal Túnel.
·  En pasos a nivel, pasos para ciclistas y pasos para peatones.
·  En los carriles o parte de las vías reservados exclusivamente para la circulación o para el servicio de determinados usuarios.
·  En las intersecciones y en sus proximidades si se dificulta el giro a otros vehículos, o en vías interurbanas, si se genera peligro por falta de visibilidad.
·  Sobre los raíles de tranvías o tan cerca de ellos que pueda entorpecerse su circulación.
·  En los lugares donde se impida la visibilidad de la señalización a los usuarios a quienes les afecte u obligue a hacer maniobras.
·  En autopistas y autovías, salvo en las zonas habilitadas para ello.
·  En los carriles destinados al uso exclusivo del transporte público urbano, o en los reservados para las bicicletas.
·  En las zonas destinadas para estacionamiento y parada de uso exclusivo para el transporte público urbano.
·  En zonas señalizadas para uso exclusivo de minusválidos y pasos para peatones.
Queda prohibido estacionar en los siguientes casos:
·  En todos los descritos en el apartado anterior en los que está prohibida la parada.
·  En los lugares habilitados por la autoridad municipal como de estacionamiento con limitación horaria sin colocar el distintivo que lo autoriza o cuando, colocado el distintivo, se mantenga estacionado el vehículo en exceso sobre el tiempo máximo permitido por la ordenanza municipal.
·  En zonas señalizadas para carga y descarga.
·  En zonas señalizadas para uso exclusivo de minusválidos.
·  Sobre las aceras, paseos y demás zonas destinadas al paso de peatones.
·  Delante de los vados señalizados correctamente.
·  En doble fila.
En definitiva, es más cómodo utilizar los lugares específicamente destinados a estacionamientos. Muchas veces, encontrar un sitio sobre todo por el centro nos lleva mucho tiempo encontrarlo y encima si no conocemos la zona podemos estacionar en un lugar que no está habilitado con la consiguiente sanción además de crear un posible obstáculo o peligro para la circulación.